En el pueblo de los 64 cuadraditos había mucho movimiento. Hoy se jugaba la primera gran partida, y todas las piezas estaban en su lugar.
Antes de empezar, cada uno dio un consejo. El peón del centro dijo: "Yo salgo primero, a la plaza del pueblo". Los caballos y los alfiles: "Después salimos nosotros, a ayudar". Y la torre le guiñó un ojo al rey: "Y vos, apenas puedas, venís a mi castillo".
La dama quería salir enseguida, pero el alfil la frenó: "Todavía no. Si salís sola, te persiguen".
Y así empezó la partida. Hubo jaques, capturas, sustos y risas. Al final, las piezas de los dos equipos se dieron la mano. Y Clara sonrió: el peón de su camino había llegado al final, y lo esperaba una corona.