En el pueblo de los 64 cuadraditos, el rey negro se había quedado solo en una esquina.
Entonces llegaron las dos torres blancas. La primera se paró en la calle de al lado y le cerró el paso. La segunda dio un salto largo y gritó: "¡Jaque!".
El rey negro hizo las tres preguntas. "¿Puedo huir?". La calle de al lado estaba cerrada. "No". "¿Alguien puede tapar?". Estaba solo. "No". "¿Alguien puede comer a la torre?". Nadie llegaba. "No".
"Entonces es jaque mate", dijo el rey negro. Y la partida terminó.
Las torres no se burlaron. Le dieron la mano y le dijeron: "Buena partida". Y el rey negro contestó: "La próxima, ¡revancha!".