En el pueblo de los 64 cuadraditos había una regla muy importante: al rey no se lo puede atacar sin avisar.
Una tarde, la torre negra apuntó derechito hacia el rey blanco. Y como es una torre bien educada, gritó: "¡Jaque!".
El rey blanco se asustó. Tenía que salvarse enseguida. Entonces se acordó de lo que le había enseñado Clara: hay tres salidas.
"Puedo huir, dando un pasito a una casilla segura. Puedo tapar, si un amigo se pone en el medio. O puedo comer a la torre, si alguien llega hasta ella".
Ese día, el caballo blanco saltó y se puso en el medio. ¡Lo tapó! Y el rey le dijo: "Gracias, amigo. Hoy me salvaste".