Al empezar la partida, el rey estaba justo en el medio de todo, y estaba nervioso. "Acá estoy muy expuesto", pensaba.
Entonces la torre, que vivía en la esquina, le dijo: "Rey, ¿querés venir a mi castillo? Hay un truco de magia que podemos hacer una sola vez en toda la partida".
El rey dio dos pasos hacia la esquina, y la torre, ¡hop!, saltó por encima del rey y se puso a su lado, como una puerta. Ahora el rey estaba protegido por la torre y por tres peones, como en una casa con ventanas.
"Este truco solo funciona si ninguno de los dos se movió antes, si no hay nadie en el medio, y si en el camino no hay peligro", le advirtió la torre. Y Clara dijo: "Ahora sí. Ya está en su casa".