En el pueblo de los 64 cuadraditos vivían dos alfiles blancos. Eran muy amigos y siempre querían jugar juntos.
Los alfiles caminaban por los caminos en diagonal. Uno caminaba de día, por las casitas claras. El otro caminaba de noche, por las casitas oscuras. Podían ir lejos, pero nunca, nunca, cambiaban de color.
Un día, el alfil de día le dijo al de noche: "¡Encontrémonos en el centro!". El alfil de día llegó a d5, una casita clara. El alfil de noche llegó a e5, una oscura. ¡Estaban uno al lado del otro, pero no podían pisar la misma casita!
Clara los miró y les dijo: "No importa. Juntos cuidan todo el pueblo: uno de día y el otro de noche". Y desde entonces, los dos alfiles se saludan desde lejos, cada uno en su color.